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Mi alma afanada por resguardar esos lazos,
profundo, doliente,
cuando acaso no quedaba corazón.
Me preguntaba a menudo como Dios presentaría
pequeños retazos de su obra,
en cada instante pleno,
dentro de cualquier locura.
Lejos de refinar el desvelo mi virtud,
robó la chispa de su creación,
ese ser, no, ojalá delirante fuere,
frío, muerto, asfixiante.
Vibrando en la ilusión,
temida,
atiborro imaginación,
desprecio,
amor danzante,
deseos infernales,
lecho de muerte para ir a dar,
¿cómo es que la noche
te ha ofrendado sus labios?
¿cómo que has quemado,
su elevada belleza?
tú, mártir, de voces y males.
Como es que tú muerte y más no valen,
no tienes nada dentro de tus manos roídas,
longitud de cielo,
tierras, mares,
y ejércitos celestiales,
ni gesto, ni canción,
ni lucha ni obra,
más nada que el dolor te avale.
Este mundo absurdo te desprecia,
no entiendo por qué estas manos decidieron tocarte,
aunque extrañaba la delicia de esta majadería,
los recuerdos de noches insolentes,
los oscuros vicios tejidos en mi memoria,
donde queda la huella que jamás se borra.
Aunque mil actos piadosos presentes,
lo marcado es recordado.
Disfruta cuando te sientes a esperar,
disfruta del deseo por alcanzarme,
porque jamás de mi alma desenvuelta
tendrás amor, placer ni suerte.
Tuerce tus manos, ruega aprisionarte,
aunque eres libre de verdad,
el dolor verdadero que toca a las almas,
condenan en la eternidad,
hasta mirar agonizante un último destello,
veo tus ojos entelados,
por dolor afanado,
de nuestra pasión y muerte.
Mirar a los ojos profundamente
y no cortar la unión de las almas,
aunque en derredor todo precipite,
que no se le permita el paso,
que la fuerza emane de la poderosa voluntad,
haciéndose posible alcanzar los astros.
No permitas que se corte,
a donde iremos otra vez,
a la soledad y al sufrimiento,
todo está allá arriba,
o aquí abajo
entre los ojos sabios de los árboles.
Quien abunda eres tú mismo,
tú corazón lleno de riquezas,
que ni siquiera tu mismo has visto,
veele, veele,
la plenitud, la eternidad,
dale descanso a tu cuerpo humano
que es tan frágil
Y a pesar del tiempo, la poderosa ilusión, me ha echo perder el miedo a enloquecer.
La imaginación sin limites, está transformando todos mis sueños en algo verdadero.
Qué existe más allá del tiempo? más allá de lo que se toma por realidad?
Solo lo que uno cree, mientras más creo en la irrealidad, cuanto más ciega se que he estado.
Algo me ha llevado a buscar mi verdad, en el cielo y las estrellas, esa sensación tan extraña que me habita, los sonidos que me llaman y antes he ignorado.
Sensación de haber visto algo antes, así como otras veces en que se cosas sin tener por qué saberlas.
Especie de amnesia tras volver de aquellos lugares que están no se donde, se que me repito muchas veces es real, es real, es real...
Pero en verdad ya se han perdido tantos recuerdos , yo habré elegido esto?...cuánto nos falta para poder comprender hasta la última parte de lo que nos hace sufrir y enloquecer?
No hay más plazos para nuestra lucha,
la consolidación inocua,
acecha a los deseos de la eternidad,
que nunca se ha alcanzado.
Deseo estrechar al alma y contemplar,
los espacios siderales,
el llamado derramado solo susurra,
la desesperación de su felicidad suprema.
Tu esperanza y tus actos
van por ahí, vacíos sin creer,
tu dolor me ha amargado
y apagado la chispa de la pureza.
En el mundo consternado se revuelca,
destruyendo para alcanzar la luz,
cuanto más cruel es la mirada desdeñada,
soy incapaz de seguirte soportando.
A mis sueños muertos,
a mi podrido huésped umbral,
agito los sentimientos para tragarlos,
sin sentido, he perdido hasta los lamentos.