domingo, 1 de septiembre de 2019

El corazón hacia el mundo superior


 I

No hay más plazos

para nuestra lucha,

acecha a los deseos de la eternidad,

la que nunca se ha alcanzado…



Soy incapaz de seguirlo soportando.



El mundo consternado se revuelca,

cuanto más cruel es la mirada desdeñada,

acechando para alcanzar su luz.

II

He muerto ya tantas veces,

libre ante la nada,

pura y desdichada,

moldeando una perfección esquiva.



Escuchando mi eco día tras día.

Mi propia eternidad se desvanece

al ver su reflejo vacío…

III

Cada gesto es un insulto,

cada segundo agonizante,

me condena a morir a su lado,



La esencia eterna me reclama,

a esta ignorante que ha preguntado.



El llamado derramado solo susurra…

IV

Desearía estrechar al alma y contemplar,

los espacios siderales una vez más.



Te he dejado partir,

la mitad de mi corazón antiguo

¡perdido en el universo!

V

Por siempre la muerte arde,

las ideas preconcebidas se desvanecen

no hay deseos en más allá de lo creado.



Pero aún recuerdo lo que pensé:

Su voz fría y misteriosa,

como un llamado errático y penetrante,

inmenso y abrumador

“Me ha llenado para siempre…”