domingo, 22 de noviembre de 2015

Este mundo absurdo te desprecia,
no entiendo por qué estas manos decidieron tocarte,
aunque extrañaba la delicia de esta majadería,
los recuerdos de noches insolentes,
los oscuros vicios tejidos en mi memoria,
donde queda la huella que jamás se borra.

Aunque mil actos piadosos presentes,
lo marcado es recordado.
Disfruta cuando te sientes a esperar,
disfruta del deseo por alcanzarme,
porque jamás de mi alma desenvuelta
tendrás amor, placer ni suerte.

Tuerce tus manos, ruega aprisionarte,
aunque eres libre de verdad,
el dolor verdadero que toca a las almas,
condenan en la eternidad,
hasta mirar agonizante un último destello,
veo tus ojos entelados, 
por dolor afanado,
de nuestra pasión y muerte.

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