miércoles, 28 de octubre de 2009

Quedarán las ganas...


Esta desolación nuevamente me condena,
nuevamente se hace presente en mi version de la realidad venidera,
y precisamente ahora
no conduce las tormentas
que me poseen y enloquecen.

Esta desolación nuevamente me condena,
nuevamente como un desenfreno,
como una tragedia, una ilusión alcoholizada,
como una estela de cansancios atados,
como una maldita racha de perdición, de perversión.

¿Acaso bastaría un instante para comprender lo que deseo?
¿Y mitigar el dolor ajeno que se me escapa y me posee en instantes de nobleza.?
¿Acaso quedará alguien en los finales de miserias?.

Al final de la guerra se retiran a sanar las heridas.
y consumen todo lo que era vida,
a desgastar una buena voluntad,
y no proponen adversidades de la lucha sangrienta
que aquellos días agotó sus tristezas
y obsequió las rarezas de creer
que se vive cuando ya estan muertos ,
durmiendo y esperando ,
esperando...

Esta desolación nuevamente me condena,
me hace sangre las lágrimas de guerra,
me reprime el cerebro lo hace hielo.
me retraza en un pensamiento contra el tiempo.

Esta desolación nuevamente me condena,
aunque ame, aunque quiera,
aunque sienta, aunque muera,
aunque sepa que estoy viva,
aunque sepa el mundo que es el fracazo lo que más me aterra...

Quedarán las ganas y el silencio,
mas nunca más el mero y venidero constante sufrimiento...

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