Siento ese pequeño brote
de lo oculto y lo maldito que se confunde,
se pierde en ese sonido,
nada se le compara.
Siento como desfallecen poco a poco
se desplazan agonizantes aquellos pensamientos
de insuficiente proeza arrepentida
y melómanamente ya no los poseo.
Invade mi mente y alucino,
me habitan, estancan mi cerebro,
y deseo no apartarlos,
pero aun a ciegas siento sus respiros
están allí ,,,
Y yo que odiándolos estaba
en mi negra calma no admitía consuelo
un desperdicio,
un sentimiento de algo
en un algo olvidado.
Y corre y corre sin limitar los espacios,
en sus compartimientos lejanos de lo estrecho
no los rozan y no los conocen
solo yo.
Y ustedes no están despiertos
para tener esa lucha demacrada
casi inútil y sangrienta.
Recordando ese instante imprescindible al morir
deseando ansiosamente que en su suerte no guarde
ni sienta la manía en su desplazamiento
que tienen en su memoria para vivir.
Pues aquí se le odia…
Y al mirar el recuerdo se deja pequeño a un solo espacio
a una sola razón masacrada en el rincón del confín
se le pierde sin propósitos para no saber nada
como nada en lo suntuoso de la alegría.
Y esa angustia borrara todo en sus genes,
y mi dolor aumentara mi gloria…
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Hace 10 años
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